Importante
Libertad en la ULL
Martes29Julio2014
100 años de la Primera Guerra Mundial

El 28 de julio de 1914, comenzó la Primera Guerra Mundial, y hoy, cien años después, las bombas siguen cayendo.

Mientras algunos conmemoran esta fecha, Israel prosigue con su genocidio al Pueblo Palestino, mientras Gaza desaparece entre escombros, los "países de bien" miran para otro lado, a la vez que la prensa vendida al Sionismo se encarga de convertir en terroristas a los que se defienden y en héroes a quienes bombardean escuelas y hospitales con niños dentro.

La larga mano del imperialismo Yankee y de sus perros europeos, no deja de intentar aplastar a todos los Pueblos que se niegan a seguir las reglas de su juego trucado, en el que en nombre de la Democracia impone dictadores y asesina la Libertad.

A parte del genocidio al Pueblo Palestino por parte de Israel con el apoyo de USA y Europa, no podemos tampoco olvidarnos, del apoyo que estos dan al fascismo en Ucrania y que ahora intenta acabar con Novorrusia (Donetsk y Lugansk). Vemos como intentan desestabilizar gobiernos como el de Venezuela o Siria entre otros. Sería larga la lista de países donde USA y Europa, para mantener sus intereses económicos no dudan en apoyar golpes de estado, asesinar presidentes o masacrar Pueblos enteros.

Decía Ricardo Flores Magón que "No son los trabajadores los que han arrastrado a las naciones a echarse unas sobre otras, es la burguesía misma la que ha provocado el conflicto, en su afán por dominar los mercados", y un siglo después, nada ha cambiado, son los de la misma clase los que siguen muriendo para satisfacer los intereses de quienes sin trabajar son los dueños de lo que el trabajador produce.

"Todos los males que aquejan al ser humano provienen del sistema actual, que obliga a la mayoría de la humanidad a trabajar y a sacrificarse para que una minoría privilegiada satisfaga todas sus necesidades y todos sus caprichos, viviendo en la ociosidad y en el vicio. ... Para acabar con todo eso es preciso que los trabajadores tengan en sus manos la tierra y la maquinaria de producción, y sean ellos los que regulen la producción de las riquezas atendiendo a las necesidades de ellos mismos." -- RFM

Podría alguien pensar que no tienen nada que ver las guerras, con pobres y ricos, trabajadores y burgueses, opresores y oprimidos, ... podría pensarlo, pero estaría equivocado. Normalmente, cuando se llama a defender los intereses de la Patria, se llama a defender los intereses de "los ricos" que muchas veces ni siguiera forman parte de esa Patria. Hay una clase que es claramente consciente de su condición, y esa es la clase dominante. Y cuando están en peligro los privilegios de su clase, no importan las Patrias ni las fronteras.

"En los campos de batalla los pobres se destrozan unos a los otros en beneficio de los ricos, quienes hacen creer que luchan en beneficio de la patria.
Y bien; ¿qué patria tiene el pobre? El que no cuenta más que con sus brazos para ganarse el sustento, sustento del que carece si el amo maldito no se le antoja explotarlo, ¿qué patria tiene?
Porque la patria debe ser algo así como una buena madre que ampara por igual a todos sus hijos.
Qué amparo tienen los pobres en sus respectivas patrias? ¡Ninguno! El pobre es un esclavo en todos los países, es desgraciado en todas las patrias, es un mártir bajo todos los gobiernos.
Las patrias no dan pan al hambriento, no consuelan al triste, no enjugan el sudor de la frente del trabajador rendido de fatiga, no se interponen entre el débil y el fuerte para que éste no abuse del primero; pero cuando los intereses del rico están en peligro, entonces se llama al pobre para que exponga su vida por la patria, por la patria de los ricos, por una patria que no es nuestra, sino de nuestros verdugos." -- RFM

Ya va siendo hora, de que nosotros también nos demos cuenta de cuál es nuestra clase y cuál es nuestro papel.

No más guerras.

Y para acabar, el vídeo con parte de la intervención de Fidel Castro en 1979 ante la ONU.

"(...)
Señor Presidente, distinguidos representantes:

Se habla con frecuencia de los derechos humanos, pero hay que hablar también de los derechos de la humanidad.

¿Por qué unos pueblos han de andar descalzos para que otros viajen en lujosos automóviles? ¿Por qué unos han de vivir 35 años para que otros vivan 70? ¿Por qué unos han de ser míseramente pobres para que otros sean exageradamente ricos?

Hablo en nombre de los niños que en el mundo no tienen un pedazo de pan (APLAUSOS); hablo en nombre de los enfermos que no tienen medicinas; hablo en nombre de aquellos a los que se les ha negado el derecho a la vida y la dignidad humana.

Unos países tienen mar, otros no; unos tienen recursos energéticos, otros no; unos poseen tierras abundantes para producir alimentos, otros no; unos tan saturados de máquinas y fábricas están, que ni respirar se puede el aire de sus atmósferas envenenadas (APLAUSOS), otros no poseen más que sus escuálidos brazos para ganarse el pan.

Unos países poseen, en fin, abundantes recursos, otros no poseen nada. ¿Cuál es el destino de estos? ¿Morirse de hambre? ¿Ser eternamente pobres? ¿Para qué sirve entonces la civilización? ¿Para qué sirve la conciencia del hombre? ¿Para qué sirven las Naciones Unidas? (APLAUSOS) ¿Para qué sirve el mundo? No se puede hablar de paz en nombre de las decenas de millones de seres humanos que mueren cada año de hambre o enfermedades curables en todo el mundo. No se puede hablar de paz en nombre de 900 millones de analfabetos.

¡La explotación de los países pobres por los países ricos debe cesar!

Sé que en muchos países pobres hay también explotadores y explotados.

Me dirijo a las naciones ricas para que contribuyan. Me dirijo a los países pobres para que distribuyan.

¡Basta ya de palabras! ¡Hacen falta hechos! (APLAUSOS) ¡Basta ya de abstracciones, hacen falta acciones concretas! ¡Basta ya de hablar de un nuevo orden económico internacional especulativo que nadie entiende (RISAS y APLAUSOS); hay que hablar de un orden real y objetivo que todos comprendan!

No he venido aquí como profeta de la revolución; no he venido a pedir o desear que el mundo se convulsione violentamente. Hemos venido a hablar de paz y colaboración entre los pueblos, y hemos venido a advertir que si no resolvemos pacífica y sabiamente las injusticias y desigualdades actuales el futuro será apocalíptico (APLAUSOS).

El ruido de las armas, del lenguaje amenazante, de la prepotencia en la escena internacional debe cesar. Basta ya de la ilusión de que los problemas del mundo se puedan resolver con armas nucleares. Las bombas podrán matar a los hambrientos, a los enfermos, a los ignorantes, pero no pueden matar el hambre, las enfermedades, la ignorancia. No pueden tampoco matar la justa rebeldía de los pueblos y en el holocausto morirán también los ricos, que son los que más tienen que perder en este mundo (APLAUSOS).

Digamos adiós a las armas y consagrémonos civilizadamente a los problemas más agobiantes de nuestra era. Esa es la responsabilidad y el deber más sagrado de todos los estadistas del mundo. Esa es, además, la premisa indispensable de la supervivencia humana.

¡Muchas gracias! "


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